El orfismo.
El orfismo es una corriente religiosa, de influencia oriental, que surgió en la antigua Grecia, entre los siglos VII y VI a.C. Está relacionada con Orfeo, maestro de los encantamientos.
El movimiento órfico supone un enfrentamiento a las tradiciones religiosas de la ciudad griega y, en definitiva, una nueva concepción del ser humano y su destino. Una doctrina de salvación sobre el hombre, su alma, y su destino tras la muerte. Propone una innovadora interpretación del ser humano, como compuesto de un cuerpo y un alma, un alma indestructible que sobrevive y recibe premios o castigos más allá de la muerte. El cuerpo es un mero vestido, un habitáculo temporal, una prisión o incluso una tumba para el alma, que en la muerte se desprende de esa envoltura terrenal y va al más allá a recibir sus premios o sus castigos, que pueden incluir algunas reencarnaciones en otros cuerpos (no sólo humanos), hasta lograr su purificación definitiva y reintegrarse en el ámbito divino.
El orfismo es el mejor ejemplo de presencia de lo religioso en la filosofía, sin está corriente no se explicaría Empédocles, ni Pitágoras, ni Heráclito y, sobre todo, no se explicaría una parte esencial del pensamiento de Platón y toda la tradición que procede de él, lo cual significa que no se explica gran parte de la filosofía antigua.
